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Así será la nueva era comercial: compras a través de aplicaciones, cajas autoservicio y carritos inteligentes.

Si hace 25 años nos hubieran dicho que hoy podríamos comprar con tan sólo hacer un click por medio de un teléfono móvil, casi con total certeza no lo hubiéramos creído.

Nos encontramos en un momento de auténtico auge del e-commerce, una modalidad de compra que cada vez supone un mayor porcentaje de gasto en la economía de los españoles. De hecho, en 2017 uno de cada cuatro hogares del país (25,7%) compró algo a través de Internet, un porcentaje que en 2016 se situaba en el 21,6% según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE).

A pesar del apogeo del consumo online, las compras del futuro no pasarán por el cierre de los comercios tradicionales, ya que el 85% de las ventas globales se siguen registrando en las tiendas físicas, una cifra que se mantendrá estable -en torno al 70%- durante los próximos cinco años, según los pronósticos del banco estadounidense Goldman Sachs. No obstante, sí tendremos que decir adiós a los supermercados y tiendas tal y como las conocemos.

Desde las grandes cadenas textiles o de alimentación hasta las tiendas de barrio deberán reinventarse e integrar canales online para ofrecer al usuario experiencias de compra que Internet sea incapaz de reproducir si quieren sobrevivir en un mundo copado por la digitalización y la robótica. En los puntos de venta 3.0, la tienda se convierte en un expositor de productos y el smartphone será el auténtico protagonista, ofreciendo servicios más rápidos y efectivos por medio de tecnologías como la de mobiliario inteligente, cámaras con software de reconocimiento facial, cartelería digital o Big Data, lo que permitirá monitorizar rasgos como la edad, el género o los hábitos de compra y ofrecer una experiencia de consumo personalizado nada más entrar en el centro.

Superficies comerciales inteligentes

Lejos de tratarse de una realidad remota, lo cierto es que ya existen superficies comerciales inteligentes. Como no podría ser de otra manera, China fue el primer país en marcar la hoja de ruta. Un ejemplo son los establecimientos Hema, pertenecientes al gigante chino Alibaba, que lleva desde 2015 ofreciendo este tipo de experiencia a sus clientes sumando ya 25 establecimientos 'inteligentes'.

Hema ofrece tres tipos de compra: la tradicional, en la que los clientes llevan los productos que vayan a adquirir a una caja de autoservicio, donde pagarán por medio de la aplicación del supermercado, ligada a la cuenta Alipay; comprar desde casa por medio de la app; o el modo híbrido, una opción en la que el cliente elige el producto dentro del supermercado y lo compra a través de la app a través del código de barras, es decir, conjuga lo tradicional de ir al 'súper' y ver con sus propios ojos lo que va a adquirir y la comodidad de pedirlo online. Además, la cadena presta diferentes servicios para reinventar la clásica acción de hacer la compra, que el consumidor no podría disfrutar comprando desde el sofá de su casa, como un bar que tira cerveza; cocinas en las que se sirven alimentos que se preparan y se sirven en el mismo momento; o una esquina de café gestionada por Starbucks.

También en China opera la línea de supermercados 7Fresh -perteneciente a la compañía de comercio electrónico JD.com- que, además de contar con los avances de Hema dispone de la peculiaridad de carritos de compra que siguen a los clientes sin necesidad de que estos tengan que empujarlos.

La tienda del futuro también es una realidad presente en Estados Unidos de la mano del gigante de distribución Amazon. La compañía de Jeff Bezos ha conseguido dejar atrás las largas colas, los cajeros y el pago en efectivo con sus centros Amazon Go, con los únicos requisitos de contar contar con la app móvil y tener una cuenta en Amazon. Se trata de una superficie donde los usuarios encontrarán exactamente los mismos productos que en una tienda de barrio común, pero con la diferencia de que se pueden adquirir los productos que se deseen y salir del establecimiento sin pasar por caja.

'Machine learning'

Una potente tecnología basada en el machine learning permite que en el momento en que el cliente coja un artículo de la estantería, se sume automáticamente el importe del mismo a su carrito online en su smartphone, cargándose el precio final en la tarjeta de crédito registrada en la aplicación. De la misma manera, el supermercado también registra cuándo devuelves un producto a su sitio, restando directamente su valor del ticket de compra digital.

Actualmente, el gigante de Bezos es el único que cuenta con este tipo de tecnología fuera de la fase de pruebas en Estados Unidos y tiene previsto cerrar el año con seis nuevas tiendas Amazon Go en el país, acercando cada vez más la nueva era del sector comercial a todo el planeta. Microsoft, por su parte, ya está manteniendo conversaciones con la multinacional Walmart -una compañía que ya opera con robots reponedores en Corea- para trabajar también en puntos de venta automatizados en el país.

Más allá del 'súper'

El sector textil también asistirá a una remodelación de sus estándares de compra tradicionales por medio de la progresiva introducción de tecnologías inteligentes.

Así, expertos del sector señalan la técnica del 3D como herramienta fundamental para la industria, ya que en un corto plazo de tiempo los usuarios podrán crear avatares digitales con sus propias medidas y ver cómo quedan las prendas en su yo virtual con todo lujo de detalles.

Será también una práctica habitual el voice shopping es decir, buscar prendas hablando a través de un micrófono del smartphone; o los espejos 'mágicos', una modalidad de compra que será posible gracias a los avances en realidad aumentada y que permitirá visualizar cómo queda una prenda a través de un simple click sin necesidad de probársela.

En el camino por convertir la clásica acción de ir de compras en una auténtica experiencia para el consumidor, firmas como Mango o TopShop ya han incorporado en algunos de sus centros vestidores digitales que permiten consultar información del producto a través del código de barras de la prenda o, incluso, contactar con el personal de la tienda sin necesidad de salir del probador. En esta línea, la firma de belleza Shiseido cuenta con centros en los que tiene instalados espejos de maquillaje virtuales, que personaliza el efecto de los diferentes productos a través de la técnica de reconocimiento facial de los usuarios.

Además, las técnicas de inventario inteligente permitirán poner fin a las pérdidas de las cadenas por el exceso o falta de stock en su almacén, una tecnología ya implantada en Zara, la joya de la corona de Inditex, a través de las etiquetas RIFD.