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Compras y experiencias a medida.

Una aplicación móvil conecta a consumidores con sus empresas preferidas para recibir sugerencias recomendadas de lo que les interesa adquirir y en qué lugares hacerlo

Esta nueva herramienta, también en versión de plataforma web, y única en el mundo, pretende potenciar el comercio local y crear barrios inteligentes

Una simple acción como salir de compras no siempre está al alcance de todo el mundo. El trabajo, la falta de tiempo o la familia muchas veces lo impide y obliga a la persona a echar mano del método online, una opción que provoca un acoso constante de empresas, servicios y productos que no se ajustan a las necesidades y gustos del usuario. Por eso, la compañía Pingvalue ha desarrollado una plataforma de servicios y aplicación móvil que pone en contacto directo a potenciales clientes con comercios locales.

Esta herramienta consiste en una red de comunidades según gustos y aficiones en la que los usuarios pueden además compartir experiencias y referencias de los locales y lugares visitados. «El perfil de usuario se conecta con los paneles de gestión de las empresas y sólo les llega lo que es relevante para ellos, y lo que interesa se guarda en una cartera digital integrada. Desde ese momento, sólo llegará información relevante de aquello que interese al usuario», señala el director de Pingvalue España, José Vuelta, cuya sede nacional se encuentra en el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche.

Además, esta herramienta ofrece la posibilidad de un mapa interactivo inteligente que permite en cualquier ciudad, buscar aquellos servicios o establecimientos que interesan al usuario en base a sus preferencias y necesidades, «para no perder tiempo y encontrar lo que quiere», bien porque se encuentre cerca de ellos o porque lo hayan buscado directamente. «Lo mismo que hace Spotify para la música o Netflix para el contenido audiovisual, Pingvalue lo hace para las experiencias de compra diarias», asegura.

Por otra parte, los comercios pueden conocer, a través del Big Data, intereses y necesidades de los usuarios de la zona y de este modo dirigir acciones comerciales personalizadas y fomentar así las compras.

De esta forma, las empresas «en lugar de gastar millones de euros sin ton ni son», pueden reducir la lista de sus clientes potenciales y enviar información de los productos, servicios, publicidad o promociones a personas «que de verdad lo quieren recibir. Ya no necesitan ir contactando con consumidores que no están interesados en sus productos, sino que pueden centrarse en aquellos que sí lo están y a través de la cartera digital pueden crear programas de fidelización».

La innovación de esta empresa reside en las funcionalidades que presenta la plataforma, adaptada a los usuarios y los negocios. Para los usuarios, la localización de lugares, productos y promociones en su entorno mediante el mapa interactivo inteligente, la disponibilidad de cupones digitales y descuentos que se guardan y canjean en una cartera digital personal y la posibilidad de crear opiniones y recomendaciones de compra en función de su experiencia. «Cuanto más lo usas, mejores recomendaciones y sugerencias tendrás, lo mismo que ocurre con Spotify o Netflix».

Por su parte, para los negocios, se centran en una mayor visibilidad del propio comercio, un panel de control con información sobre el potencial cliente, la creación de cupones digitales para promocionar productos y servicios y el análisis de campañas para medir resultados de ventas reales. «Esta herramienta la puede utilizar cualquier empresa, desde la cafetería de la esquina a un gran centro comercial», asegura.

«Hasta ahora, algunas empresas ofrecían sólo publicidad, envío de cupones o instalaban puntos de acceso wifi para obtener los datos de posibles clientes, pero no existía una herramienta que lo aglutinara todo, se centrara en lo que realmente tiene valor y se base en la relevancia».

La idea, surge en 2014 de las necesidades del fundador y CEO, Luciano Scatorchia, que como propietario de diversas empresas y restaurantes «tenía claro que existía un problema de falta de comunicación entre el consumidor y los gerentes de las empresas, por eso los usuarios recibían lo que no querían y ellos seguían gastando dinero».

«Antes la tecnología no estaba preparada, pero ya lo está», y por eso comenzó a desarrollar el proyecto en el año 2016, en Bélgica. «En un viaje del propio Scatorchia a Francisco, donde se reunió con empresas tecnológicas de Silicon Valley, se dio cuenta que esa idea que tenía en mente ya era posible».

Ahora Pingvalue está presente en Luxemburgo, Bélgica, Italia y España, aunque el centro de operaciones se encuentra en Elche, donde fijaron su sede por motivos de mercado, talento de su equipo y condiciones económicas. Además, próximamente estará lista en Estados Unidos.

«Con esta herramienta pretendemos que las personas vuelvan a recuperar el control. Yo contactaré con quien quiera y me enviarán lo que yo quiera y realmente me interese. Tú eres el dueño de tus acciones», reconoce Vuelta, quien además asegura que las empresas también lo prefieren. «No serán tan invasivas y económicamente resultará más rentable para ellas, a la vez que los resultados positivos se dispararán».

Pero además el usuario tiene la posibilidad de crear un nuevo producto, una experiencia o un lugar determinado que hasta ahora no aparecía. «Estamos compartiendo voluntariamente nuestra información y aquello que nos gusta, a otros usuarios y empresas». Además, es posible dejar comentarios y ponerles nota, «lo que orienta a las empresas en sus estrategias y a la hora de tomar decisiones».

El objetivo, según Vuelta, es consolidar el comercio local y crear barrios inteligentes. De esta forma, reunir toda la actividad comercial y de servicios por zonas, para que no esté desperdigado. «En nuestra vida diaria solemos pasar la mayoría del tiempo en una zona concreta y si podemos tener todos esos servicios digitalizados, nos permitirá llevar a cabo una interacción física».

Lo próximo, aplicarles análisis de sentimientos y emociones a los comentarios. Así, «ver la tendencia positiva, negativa o neutra que está creando ese producto, servicio y experiencia en cada usuario y en un momento determinado, además de la emoción que provoca, desde la alegría a la frustración». Una funcionalidad que ya ha llamado la atención de medios y empresas, interesada en esta herramienta «que puede generar información útil».

Además, se encuentran inmersos en la exploración de la innovadora tecnología del blockchain. El objetivo, repartir los ingresos de toda la información que se genera. «Si nosotros, como personas, estamos compartiendo nuestra información y recomendaciones, eso genera un valor que se está monetizando» y tiene claro que «la gente se está dando cuenta que sus datos generan un valor». Esto incluye que los lugares físicos, «que también están generando un montón de datos e información de forma gratuita, puedan llevarse una parte de los ingresos generados». Eso sí, confiesa que esta tecnología «está actualmente como Internet en la década de los 90».