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Consum inicia un proyecto piloto para probar las etiquetas electrónicas .

Es posible que hayas estado en frente de una de ellas y sin embargo no te hayas dado ni cuenta. Sí, son las etiquetas electrónicas. Una pequeña pantalla bajo los productos del supermercado que, si no afinas la vista, sigue pareciendo un trozo de papel. Las etiquetas electrónicas están llegando a la distribución y Consum ha sido pionera en su incorporación en supermercados de la Comunitat Valenciana. 

La cooperativa valenciana ha iniciado su proyecto piloto en una tienda, Alcàsser, aunque la próxima semana se extenderá a una segunda en la calle Rodrigo de Pertegás en València. "Estamos en un proceso de transformación digital que tiene distintas vertientes, entre ellas la etiqueta electrónica", explican desde la compañía. 

De momento, tan solo dos secciones disponen de esta tecnología: refrigerados y líquidos. La fórmula se irá implementando en otros supermercados en función de cómo se desarrolle el piloto, aunque la intención de la cooperativa es ponerlo en marcha en cinco supermercados este 2018. Son evidentes las ventajas del modelo, tanto para el ahorro como para la practicidad en tienda. 

Actualmente, las etiquetas en los supermercados se cambian manualmente. Se reciben los precios de la central, se imprimen y se colocan. Estas cifras pueden oscilar entre 200 y 700 etiquetas al día que el personal debe imprimir, troquelar y recolocar. Son muchos los precios que oscilan a lo largo de la jornada y es un factor muy sensible para el consumidor a la hora de realizar la compra. 

Con las etiquetas electrónicas es posible actualizar todas las etiquetas de forma centralizada y coordinarlas con balanzas y cajas, por lo que se aumenta la eficiencia al disminuir el uso de papel y tóners. Consum tiene una red de 445 tiendas propias, por lo que el ahorro es más que considerable en recursos materiales, además del tiempo que dejan de dedicarle los trabajadores a esta labor. 

Desde la cooperativa también apuntan a otros posibles usos que pueden ser incorporados en el futuro, como proyectos que permitan que con un app se puedan iluminar para un cliente las etiquetas de productos aptos para celíacos, por ejemplo. 

Las etiquetas electrónicas han sido un elemento muy presente en los debates alrededor del sector de la distribución, ya que permiten variar el precio de forma inmediata. En algunas cadenas como Tesco o Sainsbury-sobre todo en EEUU y Reino Unido- han sido utilizadas para reaccionar en tiempo real a la oferta y la demanda de productos e incluso para hacer promociones de forma continuada en horarios con menor afluencia de clientes.