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Una peatonalización en Cirilo Amorós requiere de un estudio exhaustivo.

 

EL PROYECTO para peatonalizar la calle Cirilo Amorós, una de las principales vías del barrio comercial de Valencia por excelencia, se ha encontrado con un primer escollo: las reticencias de los comerciantes. Estos no descartan acometer la actuación de manera tajante, pero antes exigen un estudio riguroso sobre los hábitos de movilidad en el barrio, tanto de vecinos como de empresarios y clientes, confeccionado por una entidad de prestigio como el Pateco, dependiente de las Cámaras de Comercio. La reivindicación de los comerciantes no resulta desafortunada, ya que se trata de un eje muy sensible y un paso en falso podría ocasionar graves pérdidas a los comerciantes. No se trata de descartar la peatonalización sino de armarse con todos los estudios posibles para garantizarse que la intervención es adecuada. El concejal, Giuseppe Grezzi, ya advirtió en la presentación del Plan de Participación que antes de acometer cualquier intervención los servicios municipales deben realizar sus informes, en los que se atenderán las necesidades de todos los actores implicados. Sin embargo, quizá sería recomendable que un ente como el Pateco, que acostumbra a realizar informes específicos como el que se reclama para esta actuación, pueda aportar más luz y determinar si la peatonalización puede acarrear problemas.