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El crédito acumula nueve años a la baja en la C. Valenciana.

Los valencianos no precisan, en apariencia, seguir los consejos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: son más ahorradores que la media de españoles y siguen en un proceso creciente de devolución de sus deudas. Dicho de otro modo, incrementan su volumen de depósitos bancarios y reducen el stock de crédito. Los últimos datos del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), correspondientes al cierre del tercer trimestre de 2017, constatan que el crédito acumula nueve años a la baja en la autonomía. Concretamente, desde 2008, cuando subió un 5,61 %, no ha vuelto a experimentar alzas. Cuando se contabilice todo 2017 seguirá en la misma dinámica, dado que en el primer trimestre se contrajo un 1,02 %, en el segundo, un 3,76 y en el tercero, un 3,85.

Paralelamente, los valencianos van a encadenar en 2017 el segundo ejercicio consecutivo en el que incrementan el volumen de sus depósitos bancarios. Y es que en los tres primeros trimestres del pasado ejercicio los aumentos experimentados en este parámetro fueron, respectivamente, del 3,84 %, del 2,77 % y del 3,93 % (por encima del 2,69 % de la media nacional en este último período). El año precedente se registró una subida del 4,55 %, mientras que en 2014 y 2015 tuvieron lugar caídas del 3,34 % y del 0,51 % en cada caso.

A pesar de un contexto en el que las entidades financieras, como consecuencia de la política de tipos a cero del BCE, no remuneran los depósitos, más de dos tercios del dinero guardado por los valencianos en los bancos está a la vista, mientras que apenas una cuarta parte lo está a plazos.

Por otro lado, las entidades financieras siguen en su proceso de recorte de la red de oficinas. En el tercer trimestre del año pasado, el saldo en la Comunitat Valenciana cayó en otros 25 establecimientos, con lo que el número de sucursales se encontraba en ese momento en 2.757, casi la mitad de las que había en 2008 (5.061), el segundo año de la crisis. En Alicante se cerró una oficina y quedó en 979; en Castelló, cinco, hasta 333; y en València, 19, hasta 1.445. La cifra global es, sin duda, menor ahora, dado que Bankia, tras absorber BMN, tenía previsto el cierre de 49 oficinas en la Comunitat Valenciana antes del inicio de febrero.